
Seguramente imagino siluetas al pasar,
serán reflejos de invierno sobre los árboles,
el frió me dilata las pupilas,
y cualquier hoja al caer me parece un águila real.
Pero era la segunda vez que veía esa silueta ese día,
recostada sobre una acacia en la avenida.
Decidí dar la vuelta, y giré en la rotonda.
Al otro lado de la calle, no era una sombra,
volví a girar y paré el coche a su altura.
Me acerqué despacio,
andé alrededor de la acacia,
para enfrentar mi silueta desconocida.
Una chica con los ojos entornados,
apoyaba sus labios contra el tronco,
con los mechones asomando por su gorro de lana,
solo se distinguían labios, pecas y un rubio pelo.
la curiosidad me empujo a preguntar...
Estás bien?
No hubo respuesta
A estas alturas no me iba a dar por vencido,
de nuevo la espeté, estas mareada?
los labios se separaron del árbol y se entreabieron...
Un...no...como hilo de viento salió de su garganta.
La verdad, es que se me movió un poco el estómago,
por lo ahogado de la negación.
Torpemente, le pregunté, eres extranjera?...
No, no lo soy, respondió con un poco mas de aliento.
Confiaba en ganar mas conversación,
dejé pasar unos segundos, miré alrededor,
ni un alma, y con este frío menos...
Y al pasar seguro que la tomarían por loca o colgada.
Volví a la carga...quieres que llame a alguien?
Esta vez si que me sorprendió...para qué?
Con los ojos casi cerrados, y recostada sobre el tronco,
parecia fundida a él, su abrigo gris casi se confundía,
con la corteza de la acacia.
Te encuentras bien? repetí la pregunta
-No
Me pareció por un momento que intentaba abrir los ojos,
y creí ver un verde oscuro mirarme de soslayo.
No había rastro de lágrimas en sus pecosos pómulos,
ni accidente en la ropa que llevaba puesta,
botas relucientes, manos delicadas y uñas brillantes, como recién lacadas.
Para entonces no sabía ya que hacer,
solo con mi presencia, podía haberle dado el arrojo para reaccionar,
para llorar y gritar tal vez, o para llorar en silencio, o rezar, o yo que sé..
Estuve tentado de acercarme mas, arrebatarle ese cuerpo al árbol,
decirle que todo iba a estar bién, que nada es para siempre...
pero me pareció una psicología tan vulgar, que me abstuve de aplicarla.
Ahí seguía, sin apenas moverse,
su respiración se acompasaba con el viento.
Sus pómulos se ruborizaron con un golpe repentino de frío.
Le perdí el cálculo al tiempo, y comenzaba a oscurecer...
Otra vez intente el acercamiento...te llevo a alguna parte?
No hubo sonido alguno de vuelta.
No quise sonar brusco...pero le pregunté...
quieres que me vaya?...
-Sí...respondió.
Me sonó a despedida, sin enojo y sin mensaje...
Volví al coche, no quería volverme a mirarla,
porque hubiera vuelto a su lado.
Seguí de largo la avenida,
y claro que giré de nuevo, esperando que se hubiera ido.
pero seguía allí, inmóvil, sin levantar la mirada...
De vez en cuando la sigo viendo allí,
aparco a distancia, la observo y ya no se que pensar,
Le mando frases en silencio...abre los ojos y no quieras volver mañana...
Ayer creo que la vi tratar de abrazar la acacia con fuerza...